
Salsa de tomate casera con tomates cherry
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Hoy, tenemos el placer de compartir contigo una receta que tiene un toque especial, ya que proviene directamente de nuestra huerta. Este año, hemos tenido una cosecha de tomates cherry que ha sido tan abundante como deliciosa, y como aquí no se tira nada hemos decidido hacer salsa de tomate casera.
En los próximos minutos, te guiaremos paso a paso a través de esta receta, en la que te contaremos cómo elaboramos nuestra salsa de tomate casera para que tú también tengas la oportunidad de disfrutar de esta deliciosa experiencia en tu hogar. Así que, sin más preámbulos, ¡vamos a meternos de lleno en la cocina!
Elaboración de la salsa de tomate casera
Reúne los ingredientes y materiales
Para crear una salsa de tomate de calidad, la elección de ingredientes es fundamental. Opta por tomates cherry maduros y frescos. Puedes encontrar una amplia variedad en tu mercado local o, si tienes la suerte de tener un huerto como nosotros, ¡cultivar los tuyos propios!
Esto son los ingredientes que vamos a utilizar:
- 3 kg de tomates cherry
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 60 gr de aceite de oliva
- Sal al gusto
Opcionalmente, y si la salsa está muy ácida, se le puede añadir un poco de azúcar para reducir la acidez, pero esto ya es según tu gusto personal.

Preparación de los Tomates
Lava los tomates cherry y ponlos en un escurridor para eliminar el exceso de agua. Puedes optar por pelarlos si lo deseas, pero nosotros vamos a dejar la piel para agregar textura y sabor.
A continuación corta unos cuantos tomates por la mitad, los suficientes para cubrir el fondo de la cacerola que usaremos para cocinarlos en el paso siguiente.
Cocción de los Tomates Cherry
Añade los tomates cherry cortados a una cacerola y sobre estos coloca el resto de tomates. Cocínalos a fuego bajo durante unas 2 horas aproximadamente, removiendo ocasionalmente, hasta que los tomates se ablanden y reduzcan sus jugos a la mitad. Esto permitirá que los sabores se mezclen y desarrollen su dulzura natural.
Preparación del Sofrito
Pon una sartén con el aceite de oliva a calentar a fuego medio. Una vez caliente añade la cebolla y el ajo picados finamente y sofríelos hasta que estén dorados.
La combinación de cebolla y ajo añadirá un fondo sabroso a tu salsa.
Añadir el sofrito
Cuando los tomates hayan reducido los jugos, se añade el sofrito y la sal, y se deja cocer unos 10 minutos más.
Triturar y Mezclar:
Retira la cazuela del fuego y deja que la mezcla se enfríe ligeramente. Luego, utiliza una batidora para triturar la mezcla hasta obtener una textura suave y homogénea. Si prefieres una textura más gruesa, puedes triturar parcialmente para dejar algunos trozos de tomate cherry.
Envasado en Conservas
Lava y esteriliza los frascos y tapas en agua hirviendo. Cuando la salsa se haya enfriado casi por completo, llena los frascos, dejando un pequeño espacio libre sin rellenar. Asegúrate de que los bordes estén limpios antes de cerrar herméticamente los frascos.
Proceso de Conservación
Coloca los frascos llenos en una olla con agua, asegurándote de que estén completamente sumergidos. Lleva el agua a ebullición y cocina durante unos 7 minutos.

Este proceso tiene varias finalidades:
- Eliminación de Bacterias y Microorganismos: Al someter los frascos a una temperatura elevada durante el proceso de ebullición, se eliminan las bacterias, levaduras y mohos presentes en la salsa y en los frascos, evitando así la proliferación de microorganismos que podrían causar la descomposición del alimento.
- Sellado Hermético: El calor provoca que el aire dentro de los frascos se expanda y salga, creando un vacío en el interior cuando los frascos se enfríen. Esto crea un sello hermético en las tapas, lo que ayuda a prevenir la entrada de aire y posibles contaminantes desde el exterior.
- Prolongación de la Vida Útil: El proceso de conservación mediante ebullición prolonga la vida útil de la salsa de tomate casera. Al eliminar las bacterias y otros microorganismos, se ralentiza el proceso de descomposición y se permite que la salsa se almacene durante un período más largo sin perder calidad.
Enfriamiento y almacenamiento
Una vez completado el proceso de conservación, ya solo queda dejar enfriar los frascos para su posterior almacenamiento. Nuestra recomendación es que retires la olla del fuego y dejes los frascos en ella hasta que se enfríen, ya que si los sacas cuando aún están muy calientes el contraste de temperatura puede hacer que estallen.
Un truco para que se enfríen un poco más rápido es sacar la mitad del agua de la olla, pero siempre dejando como mínimo la mitad del frasco sumergido.



